Darkness.

|
Hoy he salido de mi casa y me he encontrado con algo caótico.








Todas las farolas estaban apagadas, los semáforos, como locos no paraban de parpadear, la ciudad parecía yacer muerta. No sabía si era una rebelión de la naturaleza, si era consecuente de nuestra avaricia. Solo estaba todo oscuro, sin ninguna luz iluminándonos el camino, y, por ello, me he sentido libre.


Son las dos de la mañana en esta jungla,
está oscura, nada hoy deslumbra.
Y no sé si es que el caos por fin ha triunfado,
o si es a causa de todo lo que hemos borrado.

Me encuentro frente a la luz de cuatro velas,
su fuego fluctúa, como corriente por mis venas.
Hoy la ciudad es pasto de tinieblas y natura,
y es que no sé si lleva la firma hueca de nuestra falta de cordura.

La electricidad falla, los semáforos parpadeando,
y yo, yo estoy ante este folio en blanco.
¿Son las palabras mis aliadas en este llanto?
¿O son mil puñales afilados en pos de mi quebranto?

Natura vence, hoy la rue está desangrándose en el asfalto,
odio, dolor, codicia agonizan es un incalmable canto.

Luna está contenta, por fin se ve a sus hermanas,
no miramos al cielo porque nos damos cuenta de que no somos nada,
puntos en la tierra, no brillamos,
pero nunca desistiré de dejar mi huella de luz ondeando.

Una marea, eso, una marea de llameante fuego,
una ola devastadora de sueños.

Pero, ¿qué es esta necesidad imperiosa por escribir?
¿qué es este ansia de hablar cuando nadie está escuchando?
Por una calle oscura que solo se advierten mis latidos,
Pero luego... Luego empuño el boli y todo toma sentido.

En ese viejo banco iluminado por una simple farola,
y al otro lado oscuridad.
Las velas ya se apagan,
Todo retorna a la normalidad.

0 observaciones:

Publicar un comentario