Está claro,
la imperiosa necesidad del ser
algo, o alguien,
quema los rastrojos,
raspa la piel y las escamas
borrosas del pasado.
Está claro,
que fluctúas entre la inevitable normalidad,
y la apaciguadora tranquilidad
de dejar de ser,
algo, o alguien.
Y está claro,
que entre esos vómitos carcomidos
del pasado,
estoy yo
y mi sombra,
sin ser
algo, o alguien.
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