No quiero que nadie lea esto, solo quiero no perderlo entre papeles.

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Estoy en casa de mi padre. Mi padre le ha comprado la casa a mi madre, ella ahora vive en el vial, en un piso más pequeño con mi hermano. Como siempre últimamente, estoy yo con mi padre y mi hermano no. Mi padre empieza a preguntarme sobre mi hermano, a interpelarme intentando que hable con él y le convenza, insistente, hasta tal punto que no puedo más y exploto. Empiezo a intentar gritarle (mi grito se desvanecía y apenas se oía) que estoy harto de hacer de mediador, que no puedo más llevar ese papel, que es un mal padre, que siempre ha sido un mal padre y solo ha querido saber de mí para limpiar su conciencia, que nunca me ha educado ni le he importado nada, que es una mala persona en el fondo y que solo le importa él mismo.
Mi padre empieza a pegarme. Nos peleamos. Pero mis golpes parecen débiles e inconsistentes, no atinan bien, comienza a pegarme hasta el punto que me rompe dos paletas, no sé si de esto me doy cuenta en el momento que huyo o después. Al irme de la casa corriendo vuelve a perseguirme, comienza a perseguirme sin parar hasta que al fin despierto.

Pero no despierto de verdad. Solo despierto en otro sueño, aunque pienso que es real. Despierto con la cara ensangrentada, sin las dos paletas y con los dientes adyacentes rotos por la mitad. Estaba durmiendo en mitad de la calle, volvía de un viaje con Lucía, luego tengo confuso este viaje, si fue con ella o con mi madre (soy consciente de que solemos alternar los personajes femeninos y masculinos con otros en los sueños). Corro hacia mi casa, en la que en el anterior sueño mi madre ya no vivía allí, si no mi padre, pero creo que no recordaba eso. 

Yendo hacia allá me encuentro con una especie de manifestación/aglomeración de gente, el lugar creo que va cambiando todo el rato, allí después de hablar con algunxs conocidxs sobre lo de mis dientes, me encuentro con 3 en concreto, son marxistas de los que conozco y me llevo de forma meramente cordial. Me dicen que soy gilipollas, y que me van a partir la cara junto con un par de nazis, no sé si con un pretexto o ninguno, no lo recuerdo.

Me pongo algo gallito y les digo que cuando quieran. Trato de avisar a conocidxs de que va a pasar, hablo por un grupo de gente para que me ayuden, no contestan ni parecen querer saber nada de mí, parece no importarle. Lucía está en paradero desconocido, creo que se quedó en el viaje y estaba sin móvil.

Me voy hacia casa de mi madre, en cuanto recuerdo que ahora vive allí mi padre sale él del coche, y comienza a perseguirme, huyo de él.

Lo siguiente que recuerdo es correr hacia la nueva casa de mi madre cerca del centro. La llamo y le digo que me duele la boca, que tengo destrozados los dientes y me faltan varios y ya ni sé por qué. Parece no importarle. Parece ser que en algún punto le dije que tenía ese día un examen para no contarle nada del viaje (no tengo esto muy claro), ella solo me pregunta por el examen una y otra vez, ignorando que mi boca y mi cara son un desastre ensangrentado.

Me despierto de un sobresalto. Compruebo que mis dientes siguen en su sitio, me levanto, voy al salón.

Llevo unos 5 días sin fumar, aproximadamente, me enciendo un cigarro, estoy demasiado nervioso, aunque algo menos desde que empecé a liarlo. Sabe mal, pero tranquiliza.


Siempre me pareció buena idea hacer una bitácora de pesadillas, hacía tiempo que no tenía una, menos tan fuerte, al menos para mí. Soy como un enfermo crónico de esos al que parece que le remitieron los síntomas y han vuelto. Sin más dilatar el momento voy a escribirla antes de que se me olvide.

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