¿Debería borrar de mi cuerpo cada marca tuya?
Las cenizas, brotando de entre mis huesos carcomidos.
Mientras, nadie me cree,
nadie cree a lo que inevitablemente hemos llegado.
¿Debería borrar de mis ojos cada resto de tu brillo?
El fuego que un día me alimentó, ahora me quema por dentro.
Mientras, no me creo,
la esperanza en mí no para de brotar como un árbol alimentado de la tierra más fértil,
esperando una vuelta que no llegará.
¿Debería, pequeña luz, borrar tu resplandor con un cubo de agua fría?
Las letras en mi pecho grabadas escuecen.
Mientras, como un ave sin alas,
me poso en mi nido vacío.
¿Debería borrar la felicidad que me transmiten tus cuerdas vocales?
Las olas me agitan y se estrellan contra mi cara.
Mientras, trato de quitar de mí cada futuro que planteamos,
cada escama de lo que un día fue y no es más.
¿Debería, pequeños ojos, olvidar vuestro brillo?
¿Debería considerar que no volverán a mirarme?
Mientras, las gaviotas graznan,
al hueco viento,
como pálidas aves rapaces devorando lo que un día fue.
Graznando, a esta vista desolada.
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