
Ella es como el Sol, y él como la Luna.
Pueden estar fuertemente unidos pero solo por un corto lapso tiempo, a partir de este, todo se vuelve negro, oscuro, sin sentido...
El eclipse acabó hace tiempo, y tan solo ella se aferra a la última mota de luz reflejada que él dejó.
Al final, él decide partir, y quedarse con las estrellas.
Y ella, pobre de ella, que decide en vez de seguir radiando luz al universo, esconderse en la tormenta.

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